OPECI propone llevar la prevención y la cultura de paz a las escuelas públicas del distrito capital

PARA PANAMA Y EL MUNDO

507 FM digital

9/6/20267 min read

OPECI propone llevar la prevención y la cultura de paz a las escuelas públicas del distrito capital

La iniciativa contempla inicialmente entre nueve y diez planteles oficiales y busca involucrar a las comunidades educativas en acciones de bioseguridad, prevención de la violencia y construcción de una cultura de paz.

Convertir las escuelas públicas en espacios más seguros, fortalecer la prevención y vincular a las comunidades con la protección de niños y estudiantes forman parte de una propuesta presentada por la Organización No Gubernamental Paz, Entendimiento y Cooperación Internacional (OPECI-Panamá), que plantea desarrollar un programa de bioseguridad dirigido inicialmente a planteles de educación primaria del distrito capital.

La iniciativa fue expuesta por el presidente de OPECI-Panamá, Edgardo Saldaña Villamil, durante la actividad conmemorativa del Día Internacional de la Paz de las Naciones Unidas, realizada el 21 de septiembre en la sede del Sindicato de Periodistas de Panamá.

De acuerdo con la propuesta, la primera fase contempla la incorporación de entre nueve y diez escuelas oficiales ubicadas en dos corregimientos del distrito capital, con especial atención inicial en Don Bosco, donde se pretende promover la participación de distintos sectores de la comunidad.

La intención, según lo planteado durante el encuentro, es que la seguridad y la convivencia dentro de los centros educativos no sean abordadas únicamente cuando se presenta un conflicto, sino mediante acciones anticipadas que permitan identificar factores de riesgo, fortalecer la prevención y crear mecanismos de participación de la comunidad educativa.

De la escuela hacia la comunidad

La propuesta de OPECI parte de una premisa: la construcción de la paz no puede limitarse a discursos o actividades conmemorativas, sino que debe comenzar en los espacios donde se forman las nuevas generaciones.

En ese sentido, el proyecto busca que estudiantes, docentes, padres de familia, directivos y miembros de las comunidades puedan participar en acciones orientadas a la prevención de situaciones que puedan afectar la convivencia escolar.

La organización también procura establecer mecanismos de coordinación con el Ministerio de Educación (MEDUCA) para que la experiencia pueda extenderse progresivamente a otros centros educativos oficiales de la capital y, posteriormente, a diferentes regiones del país.

La propuesta coloca así a la escuela como un punto de encuentro entre educación, prevención, seguridad y participación comunitaria.

Más que esperar a que aparezcan manifestaciones de violencia, la iniciativa plantea trabajar sobre las condiciones que pueden favorecer los conflictos y fortalecer las herramientas que permitan enfrentarlos de manera pacífica.

Antecedentes en mediación y prevención

El planteamiento encuentra antecedentes en trabajos desarrollados en Panamá alrededor de la mediación escolar y comunitaria.

El magíster Luis Carlos Samudio Guerrero, representante de la Fundación Biodiversidad y Cultura de Paz (FUBICUPA), quien participó en el encuentro, ha desarrollado durante años planteamientos relacionados con la prevención de la violencia, la mediación y la participación comunitaria.

En un artículo dedicado específicamente a la mediación escolar, Samudio Guerrero sostuvo que esta puede convertirse en una herramienta para transformar los conflictos y promover una cultura de convivencia dentro de los centros educativos. También recordó experiencias desarrolladas en Panamá desde 2004, con jornadas dirigidas a profesores y estudiantes en distintos colegios del país, algunas de ellas con participación del Ministerio de Educación y apoyo de la Unesco.

Aquellas experiencias buscaban que los propios integrantes de las comunidades educativas adquirieran herramientas para abordar los conflictos mediante el diálogo y la búsqueda de alternativas pacíficas.

El planteamiento coincide con el enfoque presentado ahora por OPECI: la prevención no debe comenzar después de que se produzca un hecho de violencia, sino antes, mediante educación, participación y detección de situaciones de riesgo.

Samudio también ha defendido la importancia de la mediación comunitaria como mecanismo para fortalecer la participación ciudadana y mejorar las relaciones dentro de las comunidades. Desde esta perspectiva, la educación constituye una herramienta para fortalecer la convivencia y promover una ciudadanía más participativa.

Prevenir antes que reaccionar

Durante la actividad del 21 de septiembre, Samudio Guerrero resumió ese enfoque al señalar que prevenir la violencia también significa construir paz.

La propuesta apunta precisamente a trabajar sobre esa dimensión preventiva.

Para ello, se plantea generar oportunidades para niños, adolescentes y jóvenes mediante actividades deportivas, culturales y educativas, además de espacios en los que puedan desarrollar sus capacidades, ejercer liderazgo y fortalecer valores, identidad y sentido de pertenencia.

La importancia de estas acciones radica en que la escuela no funciona de manera aislada. Los problemas que afectan a los estudiantes muchas veces tienen relación con su entorno familiar, comunitario y social.

Por ello, un programa de bioseguridad escolar, entendido desde una perspectiva amplia, requiere la participación de diferentes actores y no únicamente de las autoridades educativas.

La prevención de la violencia, bajo este enfoque, pasa también por detectar factores de vulnerabilidad, promover la convivencia y ofrecer alternativas que permitan a los jóvenes canalizar sus capacidades.

Samudio Guerrero ya había planteado en trabajos anteriores la necesidad de integrar educación, familia y comunidad en las estrategias de prevención. En sus análisis sobre convivencia y seguridad ha señalado la importancia de desarrollar programas de prevención familiar, escolar, comunitaria y deportiva, con participación de distintos sectores de la sociedad.

Justicia y construcción de paz

En la actividad también intervino el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Carlos A. Vásquez, quien dejó constancia de que sus planteamientos eran realizados a título personal.

El magistrado vinculó la construcción de la paz con la función de administrar justicia y con la defensa de los derechos ciudadanos.

Sostuvo que la labor de los sistemas de justicia consiste, precisamente, en tutelar y proteger los derechos y contribuir al restablecimiento del orden y el equilibrio social, dentro del marco establecido por la Constitución y las leyes.

Desde esa perspectiva, la paz no puede separarse de la vigencia de los derechos y del funcionamiento de las instituciones encargadas de garantizarlos.

La intervención introdujo así otro componente al debate: la prevención en las escuelas debe estar acompañada de instituciones capaces de responder cuando los conflictos trascienden el ámbito educativo.

Educación frente a los desafíos sociales

Otro de los participantes fue Arístides Gómez, director del Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) de la Universidad de Panamá, quien llamó la atención sobre algunos de los obstáculos que enfrenta el país para alcanzar condiciones de paz social sostenibles.

Entre los factores mencionados estuvieron la corrupción, el denominado “juega vivo” y la falta de respeto por los derechos de los demás.

Gómez también relacionó estas dificultades con las deficiencias educativas y con las desigualdades sociales, factores que, desde su perspectiva, complican la construcción de una sociedad en la que prevalezcan relaciones basadas en el respeto y la convivencia.

El planteamiento introduce una dimensión más amplia al proyecto de OPECI. La escuela puede ser un punto de partida para la prevención, pero los resultados de cualquier programa dependerán también de las condiciones sociales que rodean a los estudiantes.

La paz como tarea cotidiana

Durante la jornada también fue leído el mensaje del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, con motivo del Día Internacional de la Paz. La lectura estuvo a cargo de José Juárez Montezuma, representante de la organización Jóvenes en Diplomacia.

El mensaje hizo referencia al escenario internacional marcado por conflictos, divisiones y violencia, además de destacar la labor de voluntarios, activistas, dirigentes comunitarios y otros sectores que trabajan en favor del diálogo y la construcción de puentes entre comunidades.

El contenido del mensaje sirvió como marco para trasladar el concepto de paz internacional al ámbito local.

En una comunidad, la paz también se expresa en la manera como los estudiantes se relacionan, como los padres participan en la educación de sus hijos, como los docentes enfrentan los conflictos y como las instituciones responden ante las situaciones que pueden poner en riesgo la convivencia.

Una propuesta que busca crecer

Para José Collado Valencia, consultor de OPECI-Panamá, la paz está relacionada con el bienestar, la armonía y la estabilidad, pero también con la responsabilidad del Estado de generar condiciones que permitan garantizar derechos humanos, justicia social y equidad.

Collado identificó entre los desafíos contemporáneos para la paz mundial los conflictos armados, las desigualdades sociales, el cambio climático y las crisis humanitarias.

En ese contexto, una propuesta dirigida a las escuelas puede parecer localizada, pero responde a un problema mucho más amplio: cómo formar desde edades tempranas ciudadanos capaces de convivir, resolver diferencias y participar en sus comunidades.

El objetivo de OPECI es que la experiencia inicial pueda servir como referencia para ampliar el proyecto.

La selección de planteles en el distrito capital permitiría desarrollar una primera etapa y evaluar las experiencias obtenidas antes de extender el modelo a otros centros educativos.

El desafío estará en lograr que el programa pase de la propuesta a mecanismos concretos de trabajo, con participación de las comunidades educativas y coordinación institucional.

Una cultura de paz que comienza en las aulas

El planteamiento presentado por OPECI coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de mirar la seguridad escolar desde una perspectiva preventiva.

La experiencia panameña en materia de mediación escolar muestra que existen antecedentes de iniciativas destinadas a dotar a estudiantes y docentes de herramientas para manejar conflictos y mejorar la convivencia.

A ello se suman los planteamientos de especialistas que han insistido en que los problemas de inseguridad y conflictividad no pueden ser enfrentados exclusivamente desde una perspectiva policial o represiva, sino que requieren educación, participación comunitaria y prevención.

La propuesta de OPECI busca reunir precisamente esos elementos alrededor de los centros educativos.

Con una primera etapa proyectada para escuelas públicas de dos corregimientos del distrito capital y con la aspiración de ampliar posteriormente su alcance, el programa plantea que la construcción de la paz debe comenzar mucho antes de que aparezca la violencia.

En última instancia, el proyecto coloca a la niñez y a la comunidad educativa en el centro de una discusión que trasciende las aulas: cómo construir espacios donde el respeto, el diálogo, la prevención y la participación formen parte de la vida cotidiana.

Porque, como han sostenido los promotores de estas iniciativas, la paz no se construye únicamente cuando termina un conflicto; también se construye cuando una sociedad aprende a prevenirlo.